Orar con intercesores

Dios no ha dejado solo al hombre ante los misterios de su existencia. Le dio Su Palabra, su Verbo de Vida encarnado en Jesús, y la Iglesia, instituida por Cristo y animada por el Espíritu, lo testimonia. Más aún, existe un permanente diálogo entre Dios y el hombre, la intercesión está ahí, muy cerca, como un camino del hijo hacia el Padre.

Proclamando le beatitudini, Gesù fa il suo ritratto. Quando ci invita a diventare “poveri in spirito”, Egli desidera che noi prendiamo parte alla sua gioia. Lui, per primo, è povero: il suo modo di fare, il suo stile di vita, il suo modo di trattare i piccoli e anche i grandi di questo mondo, tutto lascia vedere la semplicità, senza escludere la nobiltà. Non si preoccupa di nulla. La sua povertà è libertà...

En la intercesión, nos convertimos en los que piden y acogen a Dios para los demás, pidiendo para ellos las gracias que ellos ya no piden porque les falta la valentía o la fuerza para pedirlas.