Comentario mensual de "La alegría del Amor" del Padre Farías

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Fuente de bendición para todos

Ell Papa Francisco hizo un llamado al discernimiento frente a las situaciones que no corresponden perfectamente a lo que el Señor nos propone.  (AL 6). En esas situaciones donde debemos tener presente en el espíritu el sentido de la misericordia, debemos, enprimer lugar, comprometernos a hacer un examen de conciencia para verificar  si cada uno de nosotros estamos viviendo conforme a la voluntad del Señor;  conviene ues hacer lo posible para encontrar los medios y las ayudas, tanto humanas como de gracia con el fin de conformar nuestra vida y nuestro estilo  de vida al pensamiento de Dios.  No se trata de adaptar la voluntad de Dios nuestra voluntad sino de hacer como la VirgenMaría, cuando respondió al ángel: “Que tu voluntad se haga en mí según tu palabra, » (Lc 1,38).
Cuando los escribas y fariseos interrogaron a Jesús sobre el hecho de que divorcio estaba permitido POR LA LEY DE Moisés, Jesús hizoreferencia al “principio” (comienzo) “Dios dijo: Hagamos el hombre a nuestra imagen y semejanza…Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, a la imagen de Dios  lo creó, hombre y mujer los creó” Gn 1, 26-27.  Jesús respondió a los escribas y fariseos: Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”  (Mt 19,6).
Haciendo eco a las catequesis sobre la teología del cuerpo de San, Juan Paulo II, en  Amoris Laetitia, el Papa Francisco también habla del “designio  primordial de Dios sobre la pareja» (AL 9 ; Mt 19,4 ; Gn 2,24). El sueño divino sobre la pareja y la familia es “que formen una comunión de personas que sea la imagen de la unión entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo  " (AL 29). El sueño divino se realizó  en Cristo y la Iglesia y en todas las parejas y familias que viven de su Espíritu, a su imagen y semejanza.  Las parejas y las familias que viven según el pensamiento y la voluntad de Dios  -“así será bendecido el hombre que obedece al Señor» (Sl 128,4-5- ; cf. AL 15) – sostienen al mundo y son su fuente de bendición para todos.


P. José Jacinto Ferreira de Farias, scj