Comentario mensual de "La alegría del Amor" del Padre Farías

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AMORIS LAETITIA- El primer capítulo

El primer capítulo de la exhortación apostólica post sinodal del papa Francisco es, de cierto modo, programático.  Comienza por una meditación en la cual el Papa Francisco considera la realidad de la pareja y de la familia a la luz de la Palabra de Dios.  <las Palabra de Dios que descubrimos en la Santas Escrituras, expresa por una parte, el pensamiento de Dios sobre el hombre y por otra parte, la historia de los hombres y mujeres de los cuales Dios se hace compañero de viaje, sin abandonarlos jamás, cualesquiera que sean las circunstancias : « La Palabra de Dios no se revela como una secuencia de tesis abstracticas, sino como una compañera de viaje, compuesta por las familias que están crisis o están confrontadas a n sufrimiento u otro, y les muestra el objetivo de camino »  (AL 22).

Al inspirarse en el salmo 128, el Papa Francisco expresa el pensamiento de Dios sobre el hombre y sobre la familia: El desea que ellos crezcan a la imagen y semejanza de la Santísima Trinidad: «El Dios Trinidad es comunión de amor y la familia es su reflejo vivo » (AL 11).  Pero también él recuerda, como lo muestra la Sagrada Escritura a través de la historia de personajes tales como  David, figura histórica y Adán y Eva, todo el realismo de su grandeza y de su miseria, de su nobleza y de su  fragilidad.  Estos últimos representan al hombre y a la mujer: « Adán que también es el hombre de todos los tiempos  y de todas las generaciones de nuestro planeta, con su esposa, es el origen de una nueva familia, como lo afirma Jesús citando el Génesis: «  Dejará a su padre y a  su madre, y los dos formarán una sola carne » (Mt 19,5; cf. Gn 2,24), (AL 13). Esta noción de fragilidad « un camino de sufrimiento y de sangre » expresada en las Sagradas Escrituras existe, no solamente teniendo en cuenta el pensamiento de Dios, sino también las paradojas de la libertad humana.  El « pecado »  (AL 19), que  mina y oscurece el plan de Dios sobre el hombre, es su misma manifestación.  De todas maneras, Dios no renuncia a su proyecto, El  lo muestra por el amor divino incondicional, expresado por la  « misericordia, por el perdón y por ternura » (AL 27-28).

Así es como el Papa Francisco, con mucho realismo, pero también con una gran confianza, nos invita a meditar sobre la « alegría del amor »; el amor familiar en  primer lugar, pero también el amor por todo lo que es digno de ese nombre en nuestra relación  con los demás.  En efecto, hijos de un mismo Padre Dios, y de una misma Madre, la Iglesia, somos hermanos ; las relaciones familiares, marcadas por la misericordia, el perdón y la ternura son el denominador común que nos une a todos en el Señor : « Por  ese hecho de fe y de amor, de gracia y de compromiso, de familia humana y de Trinidad divina, contemplamos la familia  que la Palabra de Dios pone en manos del hombre, de la mujer y  de los hijos para que ellos formen una comunión de personas, que sea imagen  de la unión el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. » (AL 29).


P. José Jacinto Ferreira de Farias, scj
Consiliario Espiritual del ERI