¿Y SI EL MATRIMONIO FUERA UNA AVENTURA ESPIRITUAL CAPAZ DE TRANSFORMAR UNA VIDA?
Somos Edith y Jérôme EKOUE KOVI, originarios de Togo, un país situado en África Occidental. Vivimos en Lomé, la capital del país. Nos casamos en 2002 y entramos en los equipos en 2004. Tenemos tres hijos, todos varones.
En el ERI, estamos a cargo de coordinar la Zona Euráfrica que comprende cuatro Superregiones: Italia, España, Portugal y África Francófona.
Esta intuición audaz fue la que, en 1939, encendió el corazón del Padre Henri Caffarel y dio origen a los Equipos de Nuestra Señora.
Una convicción simple y luminosa lo animaba: la pareja casada está llamada a la santidad, no al margen de la vida cotidiana, sino en el corazón mismo del hogar, allí donde se intercambian las miradas, las decisiones, los gestos de ternura y a veces las pruebas.
El Padre Caffarel lo afirmaba con fuerza: «El matrimonio no es solamente una unión humana: es una vocación, un camino de santidad». Esta visión hunde sus raíces en la Palabra de Dios: «Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» (Mc 10, 9)
«Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia.» (Ef 5, 25).
Hoy todavía, esta fuente fresca continúa irrigando miles de hogares en todo el mundo.
- Un carisma fundador que ilumina el camino de las parejas
El carisma de los Equipos de Nuestra Señora se apoya en tres pilares indisociables:
Espiritualidad conyugal
El matrimonio no es solamente un sacramento recibido el día de las nupcias: es un camino espiritual que se despliega cada día. El Padre Caffarel escribía: «Dios tiene un proyecto grandioso para cada uno de sus hogares: que sean testigos de su amor en el corazón del mundo». La Biblia misma revela este misterio: «Ya no son dos, sino una sola carne.» (Mt 19, 6); «El amor es paciente… todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera.» (1 Co 13, 4.7).
Comunión fraterna
Vivir en equipo es avanzar juntos por un mismo camino de crecimiento y apoyo mutuo. El Padre Caffarel recordaba a menudo: «Una pareja sola es una pareja en peligro. Una pareja apoyada es una pareja que avanza.». Las Sagradas Escrituras confirman que: «Más valen dos que uno… si uno cae, el otro lo levanta.» (Ecl 4, 9-10). Una pareja testimonia: «Hoy hemos descubierto que nuestro hogar podría convertirse en una pequeña Iglesia doméstica. Nuestras comidas se han convertido en momentos de diálogo y oración, más que un mero acto necesario para vivir».
Misión eclesial
El matrimonio cristiano no está replegado sobre sí mismo. Según el Padre Henri Caffarel, «Las parejas tienen una misión en la Iglesia. Son un signo, una luz, un anuncio silencioso de Dios». Nuestro Señor Jesús afirmaba en Mateo 5, 14: «Ustedes son la luz del mundo», invitándonos así a revelar la gloria de Dios por nuestra forma de vivir.
Sí, este carisma, por muy luminoso que sea, debe poder vivirse concretamente en lo cotidiano. Por eso los Equipos de Nuestra Señora proponen una pedagogía simple y profunda que acompaña a las parejas paso a paso.
- Los Puntos Concretos de Esfuerzo: un camino simple y exigente para crecer
Para encarnar este carisma en lo cotidiano, los Equipos de Nuestra Señora proponen una pedagogía realista y profunda: los seis Puntos Concretos de Esfuerzo. El Padre Caffarel decía: «No se construye nada sólido sin disciplina espiritual.»
- La Escucha de la Palabra de Dios: Leer, meditar, dejar que la Palabra ilumine cada uno de nuestros días.
- La Oración: tener un encuentro diario con Dios; «Cuando ores, retírate a tu habitación… y tu Padre te recompensará.» (Mt 6, 6)
- La Oración conyugal: Orar juntos es un momento que une, apacigua, orienta; «Donde dos o tres están reunidos en mi Nombre, yo estoy en medio de ellos.» (Mt 18, 20).
- El Deber de sentarse: Un encuentro mensual de diálogo profundo, bajo la mirada de Dios. El Padre Henri Caffarel insistía en el «diálogo conyugal» como «primer medio de amar».
- La regla de vida: Fijarse un objetivo concreto para mejorar con el paso del tiempo. «Que cada uno examine sus caminos y vuelva al Señor.» (Lam 3, 40).
- El retiro anual: Una pausa espiritual para renovarse, como nos dice tan bien el Señor en Marcos 6, 31: «Venid solos a un lugar apartado y descansad un poco».
Cuando estas prácticas se convierten en un camino regular, transforman no solo la vida de la pareja, sino también su mirada sobre el mundo. Es ahí donde el carisma de los ENS revela toda su actualidad.
- Un carisma más actual que nunca
En un mundo donde los vínculos se fragilizan, donde el individualismo progresa y donde el amor a menudo se encuentra dañado, los Equipos de Nuestra Señora proponen este camino profético: hacer de cada hogar un lugar de luz, de paz y de misión. El Padre Caffarel ya confiaba en ello en los años 50: «La pareja cristiana está llamada a ser una luz en la noche del mundo.»
En todo el mundo sigue habiendo matrimonios que acompañan a parejas de novios en su preparación al sacramento, dando testimonio, abriendo sus hogares, compartiendo su esperanza. El carisma fundador no es una herencia pasada de moda: sigue siendo una brújula, «Buscad primero el Reino de Dios.» (Mt 6, 33).
El evangelista invita a cada pareja a buscar juntos a Cristo y a irradiar la alegría del Evangelio.
El Padre Caffarel lo recordaba con gran dulzura: «La felicidad conyugal no se encuentra por casualidad: se construye, día tras día, con Dios.»
El mensaje de los Equipos de Nuestra Señora sigue siendo de una asombrosa sencillez: Dios cree en el amor de las parejas y las llama a crecer juntas, día tras día. Al escoger este camino, apoyándose en la Palabra, la oración y la vida fraterna, cada hogar puede convertirse en un lugar donde Dios se deja ver, amar y encontrar.
¡Que cada pareja se atreva pues a emprender esta aventura de confianza: dejar que Cristo haga de su amor un signo vivo, humilde y luminoso para el mundo!
Edith y Jérôme EKOUE KOVI
Responsables de la Zona Euráfrica
El Consiliario Espiritual de los Equipos en la enseñanza de los Papas
En esta nueva entrega de la Carta del ERI, quisiera darle continuidad a la reflexión iniciada en la carta de septiembre 2025 sobre la presencia, papel e importancia del consiliario o acompañante espiritual en la vida de los equipos. Este semestre he asistido a algunas sesiones de formación para los consiliarios y acompañantes en la Super Región de África Francófona y la Región Canadá. En estas sesiones ha sido común y hasta razonable escuchar preguntas como estas: ¿Cuál es mi papel en la reunión de equipo? ¿En qué momentos debo intervenir y cómo hacerlo? Estas preguntas y otras tantas en sí mismas revelan el deseo profundo de los consiliarios por ofrecer lo mejor de s mismos y de hacerlo bien. Para ayudarnos en esta misión con los Equipos quisiera reproducir aquí brevemente algunas palabras dirigidas por los Papas Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, a los consiliarios y acompañantes espirituales en sus mensajes a los Equipos de Nuestra Señora. La lectura de estos discursos en su totalidad sería una gran oportunidad de formación no solo para los consiliarios sino para todos los equipistas.
Papa Pablo VI
En su mensaje del 4 mayo 1970, a más de dos mil parejas reunidas en la Basílica de San Pedro de Roma, el Papa se dirigió de manera personal a los consiliarios con estas palabras:
Queridos hijos, Consiliarios de los “Equipos de Nuestra Señora”, vosotros lo sabéis por una larga y rica experiencia: Vuestro celibato consagrado os hace particularmente disponibles, para ser junto a los hogares, en su marcha hacia la santidad, los testigos operantes del amor del Señor en la Iglesia. A lo largo de los días, vosotros les ayudáis a “caminar en la luz” (1 Juan 1, 7), a pensar justamente, es decir, a ajustar su conducta en la verdad; a querer justamente, es decir, a orientar, como hombres responsables, su voluntad hacia el bien; a obrar justamente, es decir, a colocar progresivamente su vida, a través de los azares de la existencia, al unísono de este ideal del matrimonio cristiano que ellos persiguen generosamente. ¿Quién no lo sabe?
No es sino poco a poco como el ser humano llega a jerarquizar y a integrar sus múltiples tendencias hasta ordenarlas armoniosamente en esta virtud de la castidad conyugal donde la pareja encuentra su plena manifestación humana y cristiana. Esta obra de liberación, porque de ello realmente se trata, es el fruto de la verdadera libertad de los hijos de Dios, cuya conciencia exige a la vez ser respetada, educada y formada, en un clima de confianza y no de angustia en el que las leyes morales, lejos de tener la frialdad inhumana de una objetividad abstracta, están allí para guiar a la pareja en su camino. Cuando los esposos se esfuerzan, en efecto, paciente y humildemente sin dejarse desanimar por los fracasos, por vivir verdaderamente las exigencias profundas de un amor santificado que las reglas morales les recuerdan, éstas no se rechazan como un obstáculo, sino que se consideran como un auxilio poderoso (no. 14).
En estas palabras del Papa Pablo VI se encuentran unas directrices muy precisas que orientan la misión sacerdotal del consiliario en los Equipos de Nuestra Señora.
El santo Padre define la tarea de los consiliarios con dos palabras. La primera: “testimonio”. Dice el Papa: “Vuestro celibato consagrado os hace particularmente disponibles, para ser junto a los hogares, en su marcha hacia la santidad, los testigos operantes del amor del Señor en la Iglesia.”. En otras palabras, que junto a las parejas, el consiliario vive y da testimonio de manera muy particular su relación esponsal con la Iglesia a imagen de Cristo, esposo de la Iglesia. La segunda, “ayuda”. El Papa le confirma a los consiliarios que “A lo largo de los días, vosotros les ayudáis…” a las parejas. Que maravillosa afirmación del servicio del consiliario. Pero, inmediatamente, nos podemos preguntar, ¿cómo puedo ayudarles en el día a día? Pablo VI no deja a nuestra imaginación en qué consiste esta ayuda, sino que la define apuntando a dimensiones fundamentales de la vida cristiana personal y de pareja. Les hago notar que presenta esta ayuda con cuatro verbos: caminar, pensar, querer y obrar justamente. De esta forma indica que los consiliarios deben ayudar a estimular todas las facultades espirituales de la persona humana, como son su inteligencia, voluntad y libertad para decidir cambiar y crecer en santidad, felicidad y en la búsqueda de la voluntad de Dios que es el significado bíblico del “justamente” que acompaña cada verbo. Así, según el Papa Pablo VI, el consiliario debe ayudar a las parejas a:
- “caminar en la luz;
- “pensar justamente, es decir, a ajustar su conducta en la verdad;
- “querer justamente, es decir, a orientar, como hombres responsables, su voluntad hacia el bien;
- “obrar justamente, es decir, a colocar progresivamente su vida, a través de los azares de la existencia, al unísono de este ideal del matrimonio cristiano que ellos persiguen generosamente.”
Continuemos leyendo, porque el Papa Pablo VI no se contenta con definir la ayuda del consiliario a las parejas, sino que con corazón de Pastor indica, además, la pedagogía evangélica a seguir que requiere muchísimo cuidado de las condiciones antropológicas y el crecimiento espiritual cristiano de cada persona y de cada pareja. Identifiquemos cada punto de esta pedagogía que como consiliarios y acompañantes espirituales debemos recordar día a día en nuestra relación personal con las parejas y en la reunión con los equipos. Haciendo uso de la pedagogía de los ENS resumo cada punto de la enseñanza del Papa con las palabras en itálico arriba de cada párrafo:
La gradualidad:
- “No es sino poco a poco como el ser humano llega a jerarquizar y a integrar sus múltiples tendencias hasta ordenarlas armoniosamente en esta virtud de la castidad conyugal donde la pareja encuentra su plena manifestación humana y cristiana.”
El respeto y la responsabilidad con cada persona
- “Esta obra de liberación, porque de ello realmente se trata, es el fruto de la verdadera libertad de los hijos de Dios, cuya conciencia exige a la vez ser respetada, educada y formada, en un clima de confianza y no de angustia en el que las leyes morales, lejos de tener la frialdad inhumana de una objetividad abstracta, están allí para guiar a la pareja en su camino.”
El esfuerzo
- Cuando los esposos se esfuerzan, en efecto, paciente y humildemente sin dejarse desanimar por los fracasos, por vivir verdaderamente las exigencias profundas de un amor santificado que las reglas morales les recuerdan, éstas no se rechazan como un obstáculo, sino que se consideran como un auxilio poderoso.
De alguna manera, lo que dice el santo Padre, nos ayuda a recordar la pedagogía de los ENS en el documento de “La Segunda Inspiración” que propone tres directrices o líneas maestras para poner en práctica en los Puntos Concretos de Esfuerzo:
- La gradualidad: ese caminar poco a poco de cada cónyuge y de la pareja es la experiencia cotidiana de todo equipista que reconociendo su situación presente a partir de ella quiere progresar en su espiritualidad conyugal;
- La personalización: es necesario prestar atención y cuidado al ritmo propio establecido por cada pareja y cada uno de los cónyuges para animarlos también personalmente y en pareja a avanzar en su caminada.
- El esfuerzo: reconocer y animar el esfuerzo de cada cónyuge y pareja que buscan traducir los Puntos Concretos de Esfuerzo en acciones concretas que poco a poco van cambiando la vida de la pareja y edificando su vida espiritual.
En la próxima carta del ERI continuaremos leyendo los mensajes de los Papas a los ENS con la mirada puesta en sus orientaciones particularmente dirigidas a los consiliarios y acompañantes espirituales de los Equipos.
Para todos los consiliarios y acompañantes espirituales nuestro profundo agradecimiento en esta Navidad. Que el Niño de Belén les traiga su paz y su alegría. Y que este Nuevo Año 2026, Dios los bendiga abundante en su ministerio en la Iglesia, particularmente en los Equipos de Nuestra Señora.
Edmonton, Diciembre 2025
Padre Augusto Garcia PSS






