El sínodo extraordinario de los Obispos

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Los problemas actuales no son tan nuevos como se piensa; si se mira a través de la historia, ésta cuestión de la relación entre la vida moral y la vida sacramental ha sido el centro de atención de la Iglesia desde los tiempos apostólicos hasta hoy. Basta con echar un vistazo a los Evangelios y a las Cartas de los apóstoles, en particular a las paulinas, para verificar que todo ya se encuentra allí. En lo que se dice respecto a los tiempos actuales, hay que recordar el sínodo sobre la familia de 1980, cuyas conclusiones se encuentran en la exortación apostólica de San Juan Pablo II, Familiaris consortio, del 22 de noviembre de 1981. 

La cuestión hermenéutica fundamental no consiste en la adaptación de la Iglesia a los tiempos actuales, sino en la fidelidad al Evangélio, porque la Iglesia no es una veleta sino una brújula. Ésto no es una cuestión subjetiva, de tolerancia o de acogida; la cuestión fundamental consiste en dejarse tocar por el Evangelio, a través del ministerio de la Iglesia que, en nombre del Señor, nos invita a todos a la conversión, a vivir en la santidad, según el Pensamiento de Dios. En nuestro caso según el carisma y la misión de los Equipos de Nuestra Señora.

Como Movimiento, mantengámonos unidos en oración al Sínodo extraordinario de los Obispos, para que éste sea un momento providencial de reflexión y de discernimiento sobre la familia cristiana y sobre los caminos de fidelidad y de santidad a los que está llamada a seguir hoy, por vocación y misión.

 

P. José Jacinto Ferreira de Farias s.c.j