Meditación

Señor, tú me ofreces este nuevo año
como un vitral pare armar
con los  365 retazos de colores
que representan los días de mi vida.

Aparentemente, uno de tantos niños del mundo. Nace un Niño en un establo de Belén.

Plegaria de las naciones, Señor Jesús, ven; que Vuestra divina presencia nos alegre. Necesitamos consejo, auxilio, protección.

Todos los Santos y Santas desconocidos que no festejamos sino en el Día de Todos los Santos.
Todos los Santos mártires de antes y de hoy en todas partes del mundo.
Todos los Santos que estáis en el cielo simplemente por haber hecho vuestra labor con todo el corazón.

Dios, Padre nuestro,
pusiste en el corazón de tu siervo Henri Caffarel,
un impulso de amor que le unía sin reserva a tu Hijo
y le inspiraba para hablar de Él.

Inmaculada Concepción,
Reina del Cielo y de la Tierra,
Refugio de los pecadores y nuestra Madre más amada,
a quien Dios quiso confiar todo el orden de la Misericordia,

Quédate conmigo Señor, porque te necesito presente para no olvidarte. Tú sabes bien con qué facilidad os abandono.

Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa. Dios no cambia, la paciencia todo lo alcanza ; quien a Dios tiene, nada le falta.

Una « immensa cascada de gracia »
La misión de Jesús, culminando en el don del Espíritu Santo , tenía ese objetivo esencial : restablecer nuestra relación con el Padre, destruida por el pecado : sacarnos de la condición de huérfanos y darnos la de hijos.

....La Ascención suena en nuestros oídos como un momento de de desprendimiento, es la partida hacia el Padre.  Sólo Dios colma el corazón del hombre, es lo que parece decirnos Jesús : “ si me amáis, estarías contento de que yo vaya al Padre, porque el Padre es más grande que yo” ” (Juan 14,28).

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