Mensaje al finalizar la Cuaresma

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Después de caminar algunas semanas de la mano del Padre, nos encontramos en el final del tiempo de Cuaresma. Nuestro espíritu, que ha acogido la misericordia de Dios, ha podido revisar la propia vida, ha mirado aquello que necesita transformación y se abre ahora a la Gracia que el Misterio Pascual nos brinda.

Celebrar la semana santa ha de ser no solamente recordar acontecimientos de tiempos pasados, sino permitir que la conmemoración de la Pasión, Muerte, Sepultura y Resurrección de Jesús toque profundamente nuestra existencia. Una verdadera celebración es actualización y participación. Hacemos presente la salvación que el Señor Jesús ha obrado y permitimos que nuestro presente se impregne de redención.

La liturgia de la semana santa nos ofrece la oportunidad de compartir con el Señor Jesús los acontecimientos que nos han dado la vida nueva. Cada una de las ceremonias empapa de eternidad nuestro tiempo: entrada triunfal en Jerusalén, Cena y lavatorio de pies, camino de la cruz, crucifixión, muerte y sepultura, descenso a la región de la muerte y resurrección vivificante, son momentos de una única realidad. Estamos llamados a vivirla en la plenitud de la gracia que, a través de la Iglesia, el Señor nos concede.