Una vida en equipo

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El Equipo no es un fin en sí mismo, sino un medio al servicio de sus miembros que les permite:

  • Vivir tiempos fuertes de oración en común, y para compartir.
  • Ayudarse mutuamente con eficacia a caminar hacia el Señor y a dar testimonio de Él.

Ninguna pareja entra en los Equipos por presión, ninguna permanece en ellos obligada. Pero a sus miembros se les pide lealtad con las otras parejas, la práctica de la mística y de la pedagogía del Movimiento, así como la firme voluntad de permanecer activos y fieles al Espíritu.

La reunión de equipo

La reunión de equipo es la cumbre de la vida de esta pequeña comunidad. La reunión es un momento privilegiado para compartir, en un ambiente de caridad y de amor fraterno. El amor verdadero del uno por el otro es exigente y no puede ser el resultado de  una actitud pasiva. Ese compartir, de los unos con los otros, supone un clima de confianza mutua y de discreción por parte de cada uno de los miembros del equipo. La reunión de equipo es la cumbre de la vida de esta pequeña comunidad. 
La reunión se desarrolla en cinco partes diferentes, a cada una de las cuales se debe asignar un tiempo suficiente:

  • la Comida;
  • la Oración;
  • la Participación sobre los Puntos Concretos de Esfuerzo;
  • la Puesta en Común;
  • el Intercambio sobre el Tema de Reflexión (Estudio).

Este orden puede variar a voluntad del equipo.

La comida

«Partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría» (Hch 2,46).

La reunión comienza generalmente con la comida. Es importante que ésta sea sencilla.

La Puesta en común

«Ante todo, tened entre vosotros intenso amor, pues el amor cubre multitud de pecados» (1 Pe 4,8).

Éste es uno de los tiempos fuertes de la ayuda mutua.. Ponen en común sus  reocupaciones de la vida cotidiana, sus compromisos apostólicos, sus alegrías, sus esperanzas y sus preocupaciones. No es otra cosa que la escucha atenta de cada persona, una tras otra, y que crea una amistad auténtica y estimulante de los unos con respecto a los otros. 

La Oración comunitaria

«Les decía una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer» (Lc 18,1).

La oración es un elemento esencial de la vida de cada equipo. Es el centro y el culmen de la reunión y a veces puede realizarse por medio de una Eucaristía, una vez obtenida la autorización correspondiente, allí donde sea necesaria.

La Participación sobre los Puntos Concretos de Esfuerzo

«Habéis purificado vuestras almas, obedeciendo a la verdad, para amaros los unos a los otros sinceramente como hermanos» (1 Pe 1,22).

Este compartir es el momento fuerte de ayuda mutua espiritual. El tomarse a cargo mutuamente se hace siguiendo tres actitudes: 

  • búsqueda asidua de la voluntad de Dios;
  • búsqueda de la verdad sobre nosotros mismos;
  • experiencia del encuentro y de la comunión. 

Concretamente, cada miembro del equipo es invitado a compartir su vivencia de los Puntos Concretos de Esfuerzo durante el mes transcurrido. La Participación sobre los Puntos Concretos de Esfuerzo no es un examen de conciencia ni la verificación de los éxitos o fracasos, sino un repaso de los esfuerzos que se necesitan para progresar en la vida espiritual.

El Intercambio sobre el Tema de Reflexión (Estudio)

Es muy importante para cada pareja cristiana que refuerce y profundice su conocimiento de la fe. Éste es el objetivo del tema de reflexión o estudio.

Es importante que los miembros del equipo disfruten de la amistad profunda que caracteriza a un Equipo de Nuestra Señora y que, además de la reunión mensual, se sientan vinculados al equipo como una gran familia.